¿Cuál es tu papel actual y qué es lo que más disfrutas de él?
En AFORCADE coordino el acompañamiento y supervisión del programa Integrales Jóvenes de la Junta de Andalucía. Mi labor consiste en revisar expedientes, apoyar al equipo técnico en cada provincia y asegurar que todo el trabajo se realice con rigor. Lo que más disfruto es ese equilibrio entre lo técnico y lo humano: poder ser un apoyo para mis compañeras y, a través de ellas, contribuir a que los jóvenes tengan más oportunidades laborales. Esa mezcla entre organización y cercanía me motiva cada día, porque me recuerda que, aunque trabajemos con documentación, lo que realmente gestionamos son proyectos de vida.
¿Qué significa para ti formar parte de AFORCADE?
Para mí significa formar parte de un equipo que trabaja con rigor, pero también con corazón. AFORCADE no es solo una entidad gestora, es un espacio donde se cuida tanto la calidad de los proyectos como a las personas. Me siento afortunada de estar en un entorno donde se confía en el potencial de cada profesional y donde lo que hacemos tiene un propósito real: abrir oportunidades para quienes más lo necesitan. Además, la cercanía y el espíritu colaborativo del equipo hacen que cada reto se viva con la tranquilidad de no estar sola, siempre hay alguien dispuesto a tender una mano.
¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado en tu puesto?
El mayor reto fue entrar en AFORCADE sin contar con una larga trayectoria previa. La entidad confió en mí y me dio la oportunidad de demostrar lo que podía aportar. Eso supuso un salto enorme en mi desarrollo profesional y un compromiso personal con el proyecto. Aprendí a gestionar la incertidumbre, a apoyarme en el equipo y a transformar la presión en motivación para crecer. Haber superado ese inicio tan exigente me recuerda que muchas veces los mayores retos se convierten en nuestras mejores oportunidades.
¿Qué logro o proyecto te ha hecho sentir más orgullosa?
Me siento orgullosa de haber crecido en competencias que al principio me parecían un muro, como las tareas más informáticas y administrativas. Gracias al apoyo del equipo, pasé de sentir inseguridad a desenvolverme con soltura. Ese proceso me enseñó que con perseverancia y trabajo en equipo siempre se puede avanzar. También valoro mucho haber estado disponible para mis compañeras, aportando apoyo extra en momentos clave, incluso en tareas fuera de mi rol. Saber que ese esfuerzo colectivo dio buenos resultados me llena de satisfacción.
¿Qué crees que diferencia a AFORCADE de otras organizaciones?
Su humanidad. Aquí no solo se valoran los resultados, también el cuidado del equipo, la cercanía y la conciliación. Es un lugar donde puedes crecer profesionalmente sin perder de vista lo personal, y eso marca la diferencia. AFORCADE es una entidad que apuesta por la confianza, por escuchar y por respetar los tiempos de las personas. Esa visión integral hace que el trabajo no sea solo cumplir objetivos, sino también construir relaciones sólidas y un entorno en el que realmente apetece quedarse.
¿Cómo ves a AFORCADE en los próximos 10 años?
La veo consolidada como referente en el ámbito social, liderando proyectos innovadores y con mayor impacto. Estoy convencida de que seguirá creciendo sin perder su esencia: la cercanía y el compromiso con las personas. Imagino una AFORCADE cada vez más fuerte, presente en nuevos territorios y con proyectos que marquen tendencia en la forma de acompañar a quienes más lo necesitan. Y, personalmente, me gustaría seguir siendo parte activa de ese camino, aportando desde la experiencia y creciendo junto a la entidad.





